jueves, 14 de enero de 2010

Herta Muller - Extract of the Noble Lecture

"Can we say that it is precisely the smallest objects—be they trumpets, accordions, or handkerchiefs—which connect the most disparate things in life? That the objects are in orbit and that their deviations reveal a pattern of repetition—a vicious circle, or what we call in German a devil's circle. We can believe this, but not say it. Still, what can't be said can be written. Because writing is a silent act, a labor from the head to the hand. The mouth is skipped over. I talked a great deal during the dictatorship, mostly because I decided not to blow the trumpet. Usually my talking led to excruciating consequences. But the writing began in silence, there on the stairs, where I had to come to terms with more than could be said. What was happening could no longer be expressed in speech. At most the external accompaniments, but not the totality of the events themselves. That I could only spell out in my head, voicelessly, within the vicious circle of the words during the act of writing. I reacted to the deathly fear with a thirst for life. A hunger for words. Nothing but the whirl of words could grasp my condition. It spelled out what the mouth could not pronounce. I chased after the events, caught up in the words and their devilish circling, until something emerged I had never known before. Parallel to the reality, the pantomime of words stepped into action, without respect for any real dimensions, shrinking what was most important and stretching the minor matters. As it rushes madly ahead, this vicious circle of words imposes a kind of cursed logic on what has been lived. Their pantomime is ruthless and restive, always craving more but instantly jaded. The subject of dictatorship is necessarily present, because nothing can ever again be a matter of course once we have been robbed of nearly all ability to take anything for granted. The subject is there implicitly, but the words are what take possession of me. They coax the subject anywhere they want. Nothing makes sense anymore and everything is true."

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Todos tenemos algo de Lisbeth Salander



















La obra póstuma de Steig Larrson gravita todavía en mi mente como una de las mas entretenidas lecturas de los últimos años. Hace tres semanas que termine de leer el tercer tomo y ya extraño a Lisbeth Salander. Larrson, anarquista, anti – fascista, lector, defensor de los derechos de las mujeres es sin duda uno de esos autores que darán mucho que hablar en los próximos años, a pesar de su muerte.

Luego de masticar el libro por unos días, la lectura se volvió gula y el desespero entre saber que habían dos volúmenes mas y que luego de eso se acabaría la travesía, la lectura produce una gran cantidad de sensaciones. Los mejores libros son aquello que uno no quiere que se terminen.

La novela gótica ha sido transformada por Larsson. Hacer de Suecia un escenario tan variopinto, describir a cabalidad el clima como un personaje mas, hacer de la tortura y la corrupción una pareja asimilable y rapaz, y concentrar una serie de personajes femeninos y llevarlo a su máxima expresión son algunas de las otras contribuciones del autor.

¿Cómo catalogar la obra de Larrson en una biblioteca? Bajo Misterio y Suspenso, es un obra magnifica comparable con Dolye y su Sherlock Holmes. Bajo Literatura Negra la novela desafía los clásicos y se adentra en las comunidades virtuales, la libertad individual, los oscuros rincones de lo que es aceptado y rechazado por lo social. Bajo Feminismo es una obra suprema en contra de la violencia a la mujer, pero mas que eso, las mujeres son las heroínas de la novela y victoria en mano salen adelante.

Sorprende también que sea una obra sobre la amistad. La amistad entre dos personas totalmente diferentes. Una amistad del siglo XXI, llena de vacilaciones y miedos, ausencias y contradicciones, pero con todas las señalas de que somos en definitiva seres condenados a buscar a otros para poder subsistir en términos intelectuales, humanos y afectivos. La amistad tan subestimada en Europa, en la obra de Larrson adquiere otras dimensiones, otros matices, tan necesarios para humanizar lo que hoy muere en esas tierras frías.

Capitulo aparte merece el personaje de Lisbeth Salander. ¿Quién se iba a imaginar una heroína así? Internauta, anarquista, feminista, desasociada, producto social, boxeadora, multi –lingue, justiciera, rapaz, freak social, calculadora, etc. Salander no es una diosa, es simplemente ella. Todos tenemos o quisiéramos tener algo de Lisbeth Salander, aunque no quisiéramos ser ella. Su épica es la historia de miles de mujeres, y de miles de personajes que sufren el hecho de ser “diferentes” de ser juzgadas no solamente por su apariencia, sino por no ser “normal”. Todos tenemos un poco de Lisbeth Salander.

jueves, 17 de septiembre de 2009

La oposición silenciosa OTROVA GOMAS



















Llegó. La esperábamos con impaciencia desde hace tiempo. Hasta que repentinamente hizo acto de presencia mirando molesta por todos lados y por todos los rincones. Llegó con retraso, pero bien sentida, como debe ser, como ha ocurrido siempre y ocurrirá eternamente mientras existan pueblos y malos gobernantes. Al principio no se notaba porque ellas se gestan lentamente como es el dolor de patria. No fue convocada por nadie porque tiene la condición de la espontaneidad y lo natural. No la incitaron ni Obama, ni Colombia, ni los medios ni la llamada oposición golpista. Surgió por la fuerza de la ley de gravedad que le da su propio peso a todas las revueltas.

Es la oposición invisible. La que crece poco a poco pero al final inclina la balanza. La más peligrosa de las oposiciones, porque no se conoce su furia ni la fuerza con la que estallará el día en que emita los rugidos. Es hermoso ese brote cauteloso del comienzo. Impalpable, como los colores en la noche que luego estallan luminosos a la hora del amanecer. Una oposición que lleva malestar interno, el que pega duro y se absorbe sin poder gritar pero está cargado de rabia por tanto engaño y frustración. Es la de quienes durante un tiempo apoyaron o no criticaron al gobierno. La de gente simple decepcionada de tanto malestar histórico, la de millones de funcionarios, de militares, de pobres que tuvieron sueños, de utopistas que fabricaron castillos en las nubes, de miembros bajos del partido a los que corroe por dentro el horror de saber que pasarán estos días aciagos y ellos se sentirán culpables. Oposición que todavía conserva la quietud, porque al igual que los virus no muestra su presencia sino al momento de atacar.

Tenía que llegar por inevitable, porque el pueblo se cansó del masoquismo, se hartó de creer en increencias, de ver cómo se regala en otras tierras lo que nos hace falta. Por asco. Por repugnancia del absurdo de una comitiva de ciento cincuenta personas para conocer el mundo mientras no hay hospitales ni se les paga a los trabajadores. Por hastío de oír barbaridades y tener que respirar tantos embustes asfixiantes para justificar la traición a la patria que se le hizo a Venezuela.

Por eso, en este instante en que las bases del gobierno se están transmutando en barro, es bueno recordarles a los jefes supremos, a sus policías, a los seudo garantes de la ley, a esa inmensa masa de corruptos y oportunistas que les acompañan, que llegó la hora de asustarse, porque el aumento de la oposición silenciosa es la diana infalible que anuncia las tormentas. Miren hacia atrás e imaginen sus rostros pegados sobre el de los jerarcas de los regímenes fascistas, el de los jefes de todas las dictaduras y los gobiernos comunistas y de todos los que violaron la ley y abusaron del ser humano. Imagínense sentados en las mismas sillas de acusados escuchando las sentencias que les condenaban por los delitos cometidos.